
Ubicado en la ladera de una quebrada en la zona central de Chile, este taller de artista fue concebido como un refugio tranquilo suspendido entre el paisaje y el cielo. NOS Arquitectura diseñó y construyó este volumen liviano y elevado, que se posa suavemente sobre el terreno para reducir la intervención y permitir que la flora nativa continúe creciendo de forma natural a su alrededor.
El exterior se define por una forma simple y alargada, revestida en paneles metálicos rojos que dialogan con los tonos terrosos del cerro. Desde la distancia, la estructura se percibe como un mirador discreto: apoyado sobre pilares delgados, abierto hacia el valle y en armonía con la topografía. En su interior, el espacio se organiza dentro de una envolvente cálida de madera, atravesada por un lucernario central que recorre toda la cumbrera. Esta apertura lineal inunda el taller con una luz suave y pareja, ideal para el trabajo artístico. Las ventanas de gran formato enmarcan vistas lejanas y establecen un diálogo constante entre la creación y el paisaje, reforzando el carácter del taller como espacio de observación y contemplación.













